¿Cepo al auto rentado por falta de engomado? Qué hacer
Cómo protegerse de las cuotas abusivas por cepo cuando anda en un auto rentado después de un accidente en Atlanta.
Su auto está en un taller de carrocería. Usted anda en un auto rentado que consiguió la compañía de seguros o el taller, y se mete al complejo de departamentos donde ha vivido por años. A la mañana siguiente hay un cepo en la llanta de un auto que ni siquiera es suyo, y una cuota que crece cada día que se queda ahí. Usted no hizo nada malo. Usted vive ahí. Pero el auto rentado no trae su engomado de estacionamiento en el parabrisas, y a la compañía del cepo no le importa.
Esta es una de las réplicas silenciosas y caras de un accidente, de las que nadie le avisa.
Por qué los autos rentados son imanes para el cepo
Cuando usted está lidiando con una colisión, un engomado es lo último que trae en la cabeza. Su auto está dañado. Está consiguiendo una grúa, presentando un reclamo, quizá viendo a un médico y metiéndose a un auto rentado (en inglés) para poder seguir yendo a trabajar. En ese ajetreo, casi nadie se acuerda de despegar el permiso de estacionamiento del parabrisas de un vehículo chocado, y en muchísimos casos el auto ya se fue al taller o al corralón antes de que usted siquiera tuviera la oportunidad.
Así que usted llega a su propia casa en un vehículo desconocido y sin engomado. Para un contratista de vigilancia que patrulla el estacionamiento a las dos de la mañana, su auto legalmente estacionado se ve exactamente igual que uno no autorizado.
El problema real no es el estacionamiento de los negocios
El argumento de siempre a favor del cepo agresivo (en inglés) es que la gente abandona autos en los estacionamientos de los negocios y deja fuera a los clientes que sí pagan. No es ahí donde se está haciendo la mayor parte del daño. El problema más grande está en las propiedades residenciales: complejos de departamentos y comunidades de condominios donde la gente a la que le ponen cepo de verdad vive ahí y tiene todo el derecho de estacionarse.
Esa es una situación muy distinta. Un cliente que se pasa de tiempo en un centro comercial se va. Un residente al que le ponen cepo queda atrapado en su casa, pagando una cuota diaria por un auto que ya está pagando por rentar, todo por un papeleo.
Avisarle a la oficina de administración no es suficiente
La mayoría de la gente hace lo responsable. Entra a la oficina de administración y dice: “Oiga, tuve un accidente, voy a andar en auto rentado un par de semanas, no traigo el engomado, por favor no me pongan cepo”. Y de todos modos se lo ponen.
Muchas veces la compañía del cepo es un contratista aparte de la administración de la propiedad. Un aviso de palabra en la recepción puede que nunca le llegue a la persona que recorre el estacionamiento de noche. Si usted está en esta situación, protéjase:
- Consígalo por escrito. Mándele un correo a la oficina de administración en lugar de solo pasar, y guarde una copia. Pida una confirmación por escrito de regreso.
- Deles los datos específicos. Incluya la marca, el modelo, el color y el número de placa del auto rentado, más las fechas en las que espera andar en él.
- Pida un pase temporal. Muchas propiedades pueden emitir un tarjetón temporal o un permiso de visitante. Pídalo directamente en lugar de suponer que una nota en su expediente basta.
- Pregunte quién hace la vigilancia. Si una compañía externa maneja el cepo, averigüe si necesita avisarles a ellos por separado.
Cómo se hacen bola de nieve las cuotas
La razón por la que esto se vuelve más que una molestia es el tiempo. Un cepo puesto un viernes mientras usted está fuera de la ciudad por un fin de semana largo no se queda quieto: el cargo se acumula por cada día que el auto sigue ahí. Salga de viaje, auséntese dos o tres días, y una cuota diaria de setenta y cinco dólares se convierte calladamente en varios cientos de dólares. Ese es dinero que sale de su bolsillo por el delito de vivir en su propio departamento mientras su auto está en el taller.
Guarde cada recibo
Si esto le pasa mientras anda en un auto rentado por la negligencia de alguien más, no tire el papeleo. Guarde el aviso del cepo, el recibo de lo que pagó, el contrato de renta, el presupuesto de reparación y cualquier correo que le haya mandado a la oficina de administración. Esos documentos muestran exactamente cómo el accidente le trastornó la vida y cuánto le costó de su bolsa. Un abogado con experiencia puede ver su papeleo y decirle si esos costos pertenecen a su reclamo.
La lección más grande es sencilla: después de un accidente, los gastos no se acaban con la factura del taller. Documente todo, ponga sus avisos por escrito, y no suponga que alguien más está viendo por usted.