Qué hacer después de un accidente que no fue su culpa
Los tres pasos que protegen su reclamo por un accidente de auto en Georgia: llame a la policía, atiéndase y tome fotos.
Alguien se pasa un semáforo en rojo, choca contra su auto y se va furioso echándole la culpa a usted. Le duele el cuello. Siente la pierna mal. Y en medio de la adrenalina, usted tiene que tomar decisiones que van a determinar si algún día le pagan por lo que le pasó. La mayoría de la gente hace mal los siguientes veinte minutos: no porque haga algo imprudente, sino porque no hace nada.
Estas son las tres cosas que más importan después de un accidente que no fue su culpa.
Llame a la policía, aunque le parezca innecesario
El otro conductor puede disculparse en la escena. Puede darle su número de teléfono y pedirle que “esto quede entre nosotros”. No acepte ese trato.
El propósito de llamar a la policía es la documentación. Un oficial crea un registro independiente y contemporáneo de lo que pasó: dónde estaban los vehículos, qué dijo cada conductor, cómo se veían los daños, quiénes eran los testigos. Ese registro existe fuera de la memoria de cualquiera y de su motivación para acomodar la verdad.
Sin él, usted depende de que el otro conductor siga contando la misma versión semanas después de haber hablado con su compañía de seguros. La gente cambia su versión. A veces el conductor amable que admitió la culpa en la escena se convierte en el conductor que insiste en que usted se le cerró. A veces niegan que el accidente haya ocurrido. Un reporte policial (en inglés) hace eso mucho más difícil de lograr, y lo protege de que lo estafen del lado del seguro.
Busque atención médica de inmediato
La adrenalina es mentirosa. Enmascara el dolor por horas o por días. Hay gente que se va caminando de colisiones graves convencida de que está bien, y al día siguiente despierta sin poder voltear la cabeza.
Déjese revisar. Vea a un médico, vaya a una clínica de urgencias o deje que los paramédicos lo evalúen en la escena. Esto importa por dos razones.
Primero, la obvia: usted puede estar más lesionado de lo que siente, y algunas lesiones se vuelven bastante más difíciles de tratar entre más tiempo pase.
Segundo, la legal: un hueco entre el accidente y su primera consulta médica es lo más fácil que hay de atacar para un ajustador de seguros. Si usted esperó tres semanas para ver a alguien, la compañía de seguros va a argumentar que lo que sea que tenga le pasó en otro lado, dentro de esas tres semanas. Atenderse pronto cierra esa puerta antes de que se abra.
Tome fotos antes de que se mueva nada
Su teléfono es el equipo más útil que hay en la escena para reunir evidencia. Úselo.
Fotografíe los daños de ambos vehículos, desde varios ángulos y distancias. Fotografíe la posición de los autos antes de que los muevan, si es seguro hacerlo. Fotografíe el crucero, las marcas de llanta, el campo de escombros, los semáforos, las condiciones del clima y de la luz. Fotografíe la placa del otro conductor, su tarjeta de seguro y su licencia de manejo.
Y fotografíe sus lesiones: el día del accidente, y otra vez en los días siguientes conforme salgan los moretones. Las lesiones visibles se desvanecen rápido, y una descripción en un expediente médico nunca pesa lo mismo que una imagen.
La escena de un accidente desaparece en menos de una hora. La barren, se llevan los autos en grúa y la reabren al tráfico. Todo lo que usted no capte se pierde para siempre.
Por qué estos tres pasos importan después
Todo reclamo por accidente de auto termina reduciéndose a dos preguntas: ¿quién causó esto, y qué tan grave quedó usted? El reporte policial responde la primera. Sus expedientes médicos responden la segunda. Sus fotografías responden las dos.
Las compañías de seguros no son neutrales. Sus ajustadores están entrenados para encontrar razones para reducir o negar (en inglés) lo que le pagan, y los huecos en su documentación son lo primero que revisan. Un accidente sin reporte policial, con tratamiento tardío y sin fotografías es un accidente donde la compañía de seguros escribe la historia.
Si ya se saltó un paso
No entre en pánico. No todos los casos se arman perfectos desde el primer minuto, y una fotografía que falta no acaba con su reclamo. Pero entre más pronto se organice (localizar testigos, pedir el reporte, empezar el tratamiento, conservar la documentación que sí existe), mejor será su posición.
Si usted resultó lesionado en un accidente en Atlanta o en cualquier parte de Georgia y alguien más lo causó, hable con un abogado antes de hablar con la compañía de seguros del otro conductor. Ojalá nunca necesite uno. Pero si lo necesita, comuníquese.